miércoles, 29 de junio de 2011

Amigas



Momentos increíbles, risas infinitas y secretos que sólo les dirías a ellas. Ellas forman parte de los cimientos de la felicidad. Gracias por existir.

lunes, 27 de junio de 2011

Narración breve



   Todo estaba oscuro en aquella noche de invierno. Saqué de mi bolsillo una linterna pequeña para iluminar aquel revoltijo indefinido que se movía. Estaba asustada, y poco a poco fui acercándome a aquel matorral en el que se escondía un ser extraño, desconocido. Muerta de miedo, y a la vez confusa, iluminé el matorral con la pequeña linterna que llevaba siempre por un posible caso de emergencia, y grité tan fuerte que me dolió la garganta. Para mi sorpresa, era solo un par de gatos jugando. Enfadada, sujeté con fuerza el bolso y me dirigí a la parada de autobús. En realidad no supe por qué tenía tanta curiosidad de qué había allí.
   Mientras caminaba rápidamente para no perder el autobús, sonó el teléfono móvil. En el momento en el que fui a sacarlo, pude ver como un chocolate que guardaba en mi bolso se había derretido y manchó todo el contenido de éste. Colgaron. Ya tenía bastante, y por ello, decidí no ir a casa. Mirando el listado de llamadas recibidas descubrí que quien había llamado quería mantener su anonimato, número oculto.
   Entré en la primera cafetería que divisé y pedí un café con un sándwich mixto. Esperando que se acercara el camarero para traer el pedido empecé a releer el menú de puro nervio.
   Cuando por fin llegó el camarero, este me encontró dormida profundamente en el sofá en el que estaba sentada. Con mucho cuidado me despertó y a la reacción inesperada le tiré el café que llevaba en la bandeja y para colmo, toda su ropa se llenó de la bebida que pedí. Muy arrepentida quise ayudarle pero no sabía exactamente cómo, me centré en pedir perdón una y mil veces. Pero todo cambió cuando vi aquellos ojos siniestros, ahora lo que sentía no era culpa, era miedo… Sólo vi esos ojos una vez, bastante para causarme un tremendo terror y recordarlos siempre. Los reconocería en cualquier zona del universo…
   No miré atrás, no pensé en las consecuencias, lo que quería era huir, escapar de esa angustia que me quemaba por dentro. Solo el hecho de recordar me producía un gran dolor en el pecho que me impedía respirar sin dificultad.
   Mientras corría no veía fin en el camino, no sabía dónde iba a llegar a parar, ni cuando dejaría de correr, seguramente cuando mis piernas no me respondieran. Bastaron cinco minutos corriendo para que esta vez, lo que estaba escondido detrás del matorral no fuesen dos gatos jugando, bastaron sólo cinco cortos minutos para dejar de pensar en huir, para caer, bastaron cinco minutos para dejar de respirar…

viernes, 17 de junio de 2011

Miedo

Surgimos de la nada para agregarnos a una mezcla heterogénea de abanicos múltiples con distintos colores. Nos piden que seamos coherentes acorde a la sociedad, pero se olvidan de que lo más importante es que lo seamos con nosotros mismos. 
Y sí, la sociedad sí que nos corrompe, como dijo alguien una vez. Y lo hace despertando en nosotros esa sensación oscura y lúgubre  que conocemos como “miedo”.
El miedo nos chafa algunos de los momentos que podrían llegar a ser los más importantes de nuestras vidas, y nos conformamos con una de estas monótonas, en la que tengamos el mínimo de montañas posibles. Hace que nos resignemos al olvido cuando lo que más deseamos es recordar. Hace que neguemos lo evidente y lo más importante, que nos preguntemos qué habría pasado si…
Tú decides. La piscina, a veces, sí que está llena.

lunes, 13 de junio de 2011

Ruido

                La visión repugnante apenas acababa de comenzar. Una serie de ruidos inexplicables acaparaban mi atención entre otros estímulos oscuros. La sabiduría se me antojaba ausente por el momento y ya no podía más. Cerré las ventanas de la habitación y todo empezó a dar vueltas, que me sumieron en un profundo caos de fuego y lágrimas. Temblar fue lo único que mi parte consciente me dejaba hacer. Me perdí en un mar de miedos y nada era desconocido. 

jueves, 9 de junio de 2011

Inseguridades



-          ¿Estás seguro de saber cuándo parar? ¿A caso sabes si este juego va a tener consecuencias?
-          Sabes, yo pienso en no mirar atrás. Yo pienso en querer disfrutar todo el tiempo que pueda, porque ¿de qué sirve soñar si no haces tus sueños realidad?
-          Soñar entretiene, pero garantízame una cosa, júrame que no te echarás atrás, júrame que no me olvidarás, que veas a otra y no me vuelvas a hablar. Júrame que cada vez que oigas una canción de amor pensarás en mí. Prométeme que cada vez que me veas tus ojos brillen de ilusión y que los míos lo reflejen.
-           Lo juro. Pero, dime qué es lo que tanto te preocupa, el futuro no está escrito, todo puede cambiar.
-          No puedo decir qué me preocupa pero sí de lo que tengo miedo.
-          Adelante.
-          Tengo miedo de ti, tengo miedo de qué harás y de qué no harás.
-          ¿Pero a caso te has parado a pensar en lo que me importas?
-          Sí, y por eso no tengo ni idea. Pero si sé lo que yo siento por ti. Sé con seguridad que cada vez que veo una foto tuya me pongo a suspirar. Tengo claro que si te recuerdo mi corazón late más fuerte. También sé que cuando no hablo contigo los días son muy aburridos. Que cuando te veo parece que soy otra persona, me vuelvo más feliz. Que cada vez que te miro en mi cara se dibuja una sonrisa y cada vez que noto un contacto con tu piel, una corriente eléctrica recorre mi cuerpo.

miércoles, 8 de junio de 2011

Oscuridad

Quería escapar. Quería salir del ruido, del estrés, de toda aquella locura. Ver luces que le guiaran en su absoluta oscuridad. Se tapaba los oídos pero sus manos no eran suficientes para dejar de oír. Cuanto más tiempo pasaba, más se daba cuenta de que ese no era su lugar, y de que nadie la comprendería. A modo de huida se escondió bajo su cama, como lo hacía de pequeña cuando se asustaba con alguna de sus pesadillas. Esperaba que alguien la rescatara, pero para su desgracia, los ángeles de la guarda no existían. Entonces fue cuando deseó que todo acabara…

domingo, 5 de junio de 2011

Felicidad

             La vida está llena de pequeñas cosas. Pequeñas cosas que nos invitan a seguir viviendo, a tener sueños y cumplirlos. Sonrisas, sorpresas, palabras, canciones, que nos dan un empujoncito para descubrir que la felicidad existe, aunque sea por pequeñas porciones de tiempo. Que no es una leyenda urbana.