sábado, 30 de noviembre de 2013

Diferencias

   

   Daban las 5 de la madrugada y ella seguía mirando aquel aparato llamado teléfono móvil, o como les decían ahora, "Smartphone". Esperaba una respuesta, una disculpa. Se conformaba con un mensaje de texto, aunque sabía que luego se iba a quejar de su cobardía. Pero nada, ni una señal. Sus amigas bailaban en el medio de la pista. Ella se limitaba a moverse y a sonreír cuando la miraban, aunque dentro de su mente sólo había lugar para una persona. Una persona que hacía unas horas ya no formaba parte de su vida.
     Todo tipo de ideas pasaban por su mente, las mismas que su orgullo no le dejaba que llevara a cabo. Pero cuando lo vio en la puerta de su casa, esperándola, todo ese sentimiento de orgullo e impotencia se esfumó. Él levantó la vista y se topó con unos familiares ojos verdes. Sonrieron.

Respeto

    Cada día que pasa hace que me dé cuenta de lo corrupta que está la humanidad. De la ignorancia que existe en nuestros días y de la poca influencia que tienen los buenos actos.  Hacemos prevalecer la maldad sobre la bondad y es algo que me hace explotar.  Veo tanta injusticia y tan pocos valientes. Veo máscaras por todas partes y comentarios por la espalda. Lo peor de todo es que esas máscaras ayudan a mantener un poco el orden social a la vez de corromperlo. Sin ellas, si realmente todos dijéramos lo que pensamos, este caos sería aún más insoportable. No creo que el 90% de la población mundial esté dispuesto a soportar opiniones verdaderas e hirientes. Y por otro lado, pasaríamos más tiempo discutiendo. Imaginad que cada sonrisa falsa se convirtiese en una bofetada de comentarios hirientes.Los que lean esto pensarán que me creo perfecta, pero se equivocan. Aunque no puedo negar que intento ser mejor.
   Es muy importante que fomentemos la empatía y el respeto antes de la falsedad, porque con respeto, casi siempre, podremos decir lo que pensamos. Ya el ser herido o no, depende del receptor.
   Para concluir, me gustaría dar las gracias a aquél que intenta ser mejor persona y también al egoísta que sólo mira por sí mismo. De los dos podremos aprender lecciones.



domingo, 10 de noviembre de 2013

Jack Sparrow, the Captain


"No soy honesto. Y de un hombre que no es honesto sólo se puede esperar que no sea honesto. Honestamente, es con los honestos con los que hay que tener cuidado, porque nunca se sabe cuándo harán algo realmente... absurdo." Jack Sparrow, Piratas del Caribe.

domingo, 29 de septiembre de 2013

Situaciones

Hay personas que suspiran por otras personas, que admiten la derrota pero prefieren seguir pensando que puede hacerse realidad. Hay otras que buscan encuentros esporádicos una noche en una discoteca. También existen las relaciones de amor recíproco, esas que aparentemente son perfectas y que en nuestro interior, todos esperamos conseguir algún día, o creemos que es como debe ser. Por otro lado, tenemos a aquellos que se gustan mutuamente, pero que el orgullo o el pesimismo y la poca decisión y constancia han acabado con las posibilidades de que terminen juntos. Otro caso bastante típico es aquél que desea con todas sus fuerzas que su ex vuelva a su vida. También podemos hablar de aquellas personas que prefieren estar solas, que están en un momento de su vida en el que ni siquiera les apetece algo sin compromiso, pero que en el fondo, lo que desean es estar con su amor imposible, aunque ya han aceptado que nunca pasará. Y por último, hay gente que no espera a nadie, y que deja que el destino le traiga lo que tenga que traer, porque al fin y al cabo, es una pérdida de tiempo aferrarte a lo que no tienes.  Aunque a lo largo de nuestra vida, cada uno de nosotros puede verse en el rol de todas esas personas de las que hablo, y seguro, que hay muchos casos más. 

martes, 10 de septiembre de 2013

Pues oye...

Me parece bastante frustrante cuando alguien me cae mal y ni siquiera he tenido el placer/pena de conocerlo/a. Sí, por alguna razón extraña y egoísta hay gente que no me inspira confianza y algún atisbo de rencor mora en mi estómago cuando noto su presencia. Quizás este motivo esté relacionado con algo de mi subconsciente y no lo sé, o puede que sí que sepa la razón, pero sea una tan remotamente estúpida que decido no buscarle coherencia y seguir odiando. La gracia es que algunas veces no me equivoco, y exactamente, cuando conozco a la persona me cae mal, o peor de lo que pensaba que me iba a caer. Otras, me equivoco. Al fin y al cabo, la intuición es libre y tiene vida propia, y si decide que tú me vas a caer mal, pues oye, tendré que vivir con ello. Igual hasta tiene razón.

domingo, 8 de septiembre de 2013

Añorar

Añorar. Recordar un momento del pasado y querer revivirlo. Añorar sirve para refrescarnos la memoria y darse cuenta que fuimos felices en otra época de nuestras vidas. Que fuimos muy felices, y quizás en ese momento, no lo valoramos. Pero por ello no hay necesidad de volver atrás. Añorar sólo debe servir para recordarte que hay que seguir adelante, que por mucho tiempo que pase, siempre hay momentos buenos. Momentos de risas con amigos, momentos en los que jugabas con tus muñecos de pequeño, o salías a montar en bici. Momentos de Navidad con la familia reunida, la primera vez que sentiste atracción por alguien, o el primer día de colegio. Añorar no se puede convertir en una forma de vida. De esa manera, nos quedaríamos estancados en un pasado que ya nunca se repetirá. Cuando la melancolía llame a nuestras puertas hay que dejarla pasar, tomarse un café con ella, y amablemente, invitarla a salir de casa. Estancarse no es una forma de vivir, sino de intentar revivir algo que no sucederá. Si el recuerdo es doloroso piensa qué puedes sacar de él para aprender la lección.

miércoles, 7 de agosto de 2013

Momentos

Estaba sentada en el comedor escribiendo quién sabe qué, mientras sus mejillas se cubrían de lágrimas.

-          - ¿Qué te pasa cielo? – Preguntó su abuela mientras aparecía por la puerta.
-          - Nada, no te preocupes.
-          - Con una sonrisa fingida no vas a arreglar nada amor. ¿Qué te preocupa?

La chica suspiró y se encogió de hombros. Fue lo único que le salía en aquel momento. Su abuela se acercó y se sentó a su lado. Advirtió una sucesión de espirales sin sentido en el dibujo de su nieta, la miró a los ojos y le quitó el bolígrafo.

-          - ¿Sabes qué hago yo cuando estoy confundida y triste?- Preguntó mientras empezaba a dibujar la silueta de una persona.
-          - ¿Qué haces?
-          - Pues, abro mi armario y empiezo a ordenar la ropa. Tiro lo que ya no me sirve o aquello que me trae malos recuerdos. También abro los cajones de mi mesita de noche y esparzo todo su contenido sobre mi cama. Luego voy buscando qué me molesta, qué pañuelo nunca me ha gustado pero sin embargo lo conservo, qué calcetín me aprieta demasiado o demasiado poco. – La mujer seguía dibujando mientras hablaba.
-          - ¿Y todo eso, te ayuda? ¿Qué tiene que ver?
-          - Vacío un poco mi vida de todo aquello que me pueda dar malas sensaciones. ¿Sabes? Siempre he oído que si ordenas tus cosas, también contribuyes a ordenar tu propia vida. Aparte, también puede servir para centrarte en eso y no pensar, no te lo niego.- Dijo entre risas.

La chica miró el dibujo de su abuela ya terminado. Era una mujer joven con una sonrisa amplia.

-          - Gracias abuela.- Dijo mientras la abrazaba.


Aún hoy, cuando miraba aquel dibujo recordaba ese momento, y ya sabía qué era lo que tenía que hacer.

lunes, 1 de julio de 2013

Deseos


Hay veces en la vida, en las que por mucho que deseemos algo, no se nos cumple. Digo veces por no decir casi siempre. Siempre casi, recordemos que generalizar demasiado es injusto. Como iba diciendo, piensa en el día de hoy, ¿cuántos deseos has pedido? ¿Cuántas cosas deseas que ocurran y aún no han pasado? Seguro que al menos ha habido una de ellas. Y es que la vida sin esperanzas, ambiciones… no tendría mucho sentido. Ahora piensa qué ocurriría si eso que tanto ansías ocurriera. Por un momento cierra los ojos e imagina cómo sería tu vida. Vale, ahora imagina cómo sería sin idealizarla, es decir, qué consecuencias reales traería todo eso, y si en realidad te compensa o sólo es un capricho pasajero. Supongo que cuando no pasa algo es porque no lo intentamos con la fuerza necesaria, o como ocurre la mayoría de las veces, porque no debe pasar. La mini experiencia que puedo tener de la vida, me ha enseñado que podemos superar desilusiones, y que lo que hoy añoras mañana puede que sea tan sólo un daño colateral. No es la primera vez que escribo mi reflexión sobre este tema, pero me parece uno bastante importante y presente en la vida de todas las personas. Las ilusiones son las que nos mantienen vivos en cierta manera, y me refiero a “vivos” de verdad. Si no tenemos nada por lo que luchar, la vida sería triste, y si eso que quieres no se te cumple, tienes varias opciones: sigue intentándolo; afronta la realidad; o deja que el tiempo pase.

martes, 11 de junio de 2013

Héroes


    Nos creímos héroes por un instante. Capitanes de nuestro mundo y dueños de nuestra vida. Creímos tener el poder de brillar sin luz, saltar mares y correr hacia la eternidad.

    De tu mano todo parecía fácil, verosímil. Me podrías llevar a cualquier lugar de este mundo y no tendría miedo. Me hacías fuerte y a la vez débil. Saciabas mi sed, tenías ese poder.

domingo, 26 de mayo de 2013

Nuestro amigo el destino y la pérdida de oportunidades

   


  No nacimos con una guía de instrucciones que nos dijera qué hacer en ese momento, simplemente nos dieron un sentido común y un cerebro poco entrenado. Nadie nos dio una lista con los pros y los contras, ni siquiera un lector de mentes. Por eso no nos deberíamos culpar por tomar decisiones equivocadas o por no tomarlas. Lo que sí nos dieron es la creencia de un supuesto “destino”, que ya ha hecho todos los planes por ti, y tú tan sólo eres una marioneta que mueve a su antojo.
    El destino siempre está ahí para tener la culpa de todo o para dar un atisbo de esperanza. Para pensar que las casualidades son causalidades y no perder las ilusiones que van invadiendo nuestra mente poco a poco. El destino suele estar aliado con el universo, y los dos se ponen de acuerdo para poner nuestro mundo de cabeza, y sacar obstáculos de donde no los hay.
    Quizás le echamos la culpa a estos dos amigos porque no somos capaces de ver lo cobardes que solemos ser. Puede que la culpa sea nuestra por estar siempre esperando nuevas oportunidades. Por ser lo suficientemente estúpidos como para no saltar a la piscina cuando se nos presenta la ocasión. El destino puede ser simplemente nuestro cerebro mal entrenado que nos engaña, para creer que somos incapaces de cambiar las cosas nosotros mismos, y que no necesitamos de algo externo que determine lo que va a pasar.

    Se supone que nos mandaron aquí de una patada para vivir, y vivir significa equivocarse, pero también acertar. Si nos arriesgamos, ¿quién nos dice que siempre vamos a fracasar? 

jueves, 9 de mayo de 2013

"Siempre me sale mejor lo que no planeo"


    Después de darle vueltas, he llegado a conclusiones sobre “hacer planes”. Siempre se dice que las mejores experiencias son las que no se planean, y en lo que a mí respecta, pienso exactamente lo mismo.  Todo plan conlleva una subjetividad a escalas estratosféricas, es decir, cada uno al hacer un plan lo idealiza, y empieza a fantasear con qué pasará, saliéndose de los límites reales y jugando con la imaginación. ¿Qué ocurre? Que al fantasear con todo lo maravilloso que podría llegar a ser, creamos expectativas tan altas, que la mayoría de las veces, no se alcanzan y llegamos con “ganas de más”.

    Por otra parte, si organizamos algo muchísimo antes de que llegue el momento, las probabilidades de que las circunstancias cambien se disparan, incluyendo la pérdida de interés con el tiempo y los nuevos acontecimientos que puedan surgir. Aquí siempre quedarían las personas que quieren llevar a cabo lo planeado sí o sí, que sufren una profunda desilusión cuando a las demás personas, les ocurren imprevistos que dificultan la realización de dicho plan.

    Por tanto, si en un mismo día surge algo, es porque en ese mismo momento se tiene ganas de ello, y no va a pasar el tiempo suficiente como para que se presente algún dichoso obstáculo. Asimismo, tampoco nos da tiempo a crear numerosas expectativas. Si todo esto lo mezclamos y agitamos, nos dará el resultado de: “Siempre sale mejor lo que no planeamos”.

sábado, 27 de abril de 2013

Fuerzas invisibles



Estaba allí parada. Incapaz de actuar, atada de pies y manos. Las ganas de decirle la verdad aumentaban, y a su vez, la imposibilidad de poder hacerlo. Había una fuerza exterior a ella que no le dejaba avanzar. Sentía como si un muro invisible determinara el espacio infinito entre ellos. Tan cerca, pero tan lejos.