sábado, 24 de noviembre de 2012

En un bar

       Reía, y bajo la pálida luz, resaltaba su maravillosa sonrisa. Yo lo miraba, y estaba atenta a su discurso. Me contaba aquello con la ilusión de un niño en los ojos, y mientras, daba sorbitos a su cerveza. Me sentía genial. Su presencia me inspiraba confianza y calidez, nunca había sentido eso con nadie. Es como si estuviese en otro lugar, flotando en las nubes quizá, y como si sólo estuviésemos él y yo, en ese bar bohemio y ruidoso. Un grupo de música local hacía un tributo a los Beatles, y se escuchaba de fondo la voz fina del vocalista, y el sonido de la maravillosa guitarra eléctrica. Pero nada me podía apartar la vista de sus ojos color caramelo, y su pelo castaño despeinado.