lunes, 7 de noviembre de 2011
La vida te da sorpresas...¡sorpresas te da la vida!
Salimos a la calle y vemos gentes de todo tipo. Altos, bajos, gordos, flacos, feos, guapos. Nos miramos unos a otros, con aires de grandeza, de superioridad, como se dice de forma coloquial, "por encima del hombro". Y no nos damos cuenta de que nos estamos mirando en un espejo. Un espejo que nos distorsiona, y nos hace gordos o flacos, más altos, nariz más larga u orejas más grandes. Pero la esencia es la misma. Todos respiramos, nos movemos, pensamos, cometemos locuras, reímos, amamos, soñamos... Estamos hechos de la misma materia. Iguales y a la misma vez diferentes. Y sin embargo, aún no comprendemos por qué hace lo que hace, o por qué hacemos lo que hacemos. Cada ser humano es una sorpresa constante. Y lo odiamos, pero nos encanta odiar y nos encanta sobre todo el amor-odio. Quién no ama no puede odiar, y por lo tanto si no te odio en algún momento no podré amarte. Y por eso, la vida es grande. Una caja de infinitas sorpresas, buenas o malas, siguen siendo sorpresas. ¿Qué tocará dentro de cinco minutos?
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