Nunca me dijiste lo mucho que deseabas ser tú
Nunca supe que la mayoría de las veces, sólo fingiste serlo
El aire de tus palabras me inundaba con ansia
Y yo sólo creía que eras así
La luna se asomó por la ventana aquella noche
Me quiso hablar, pero no la dejé
Me quiso advertir que tus sábanas no eran tan suaves
Ni tus besos tan dulces
El día que me enteré me quedé con ganas de más
Quise recurrir a él
Pero él ya no estaba ahí
Aunque nunca dejó de estarlo
La música sonó toda la noche
Pero la letra sólo era un sonido indescriptible
Tu voz era la que sonaba en mi cabeza
Te soñaba y te reía, sin saber ni quién eras
Aun así seguí besándote
Dejé que me tocaras cada herida
Aunque así sangrara y doliera
Nada dolía más que tu verdadero tú
Y de pronto ya no estabas aunque siguiera doliendo
Y de pronto me callé y empecé a reflexionar
De un momento a otro la sal dejó de escocer
El agua dejó de apagar mi sed
Sed que ya no sentía
Aquella que me recorría cuando decías que sólo era yo
La derramé
Y la sequé con aquel pañuelo que me cediste
Esta vez sí te escuché y paré de oírte
Pude saber que no me dijiste nada
Porque en realidad ya lo sabía
A pesar de todo, no te podía ni culpar
Tuve manos todo el tiempo
Pero no quise ver cómo desatarlas
La ceguera a veces es voluntaria
Y más si la acompañas de un te quiero a tiempo
No hay comentarios:
Publicar un comentario