Mi mente, en su egoísmo, te recuerda.
Masoquista, en su dolor encuentra el placer
de un recuerdo de tus ojos,
de tu boca, de tu piel.
Mi corazón, en su debilidad, trata de sentirte,
te busca entre los rincones del pasado,
te imagina entre los abismos del futuro.
Mi ansia, ella juega libre, soñando,
vibrando con cada ilusión.
Mi astucia. Ella dice que no,
que apague la emoción,
que controle mi mente,
que ignore al corazón.
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