martes, 30 de septiembre de 2014
Sin embargo, también hay cosas buenas
Vivimos en un mundo en el que quienes nos dan pena son las buenas personas. Aquellas de sentimientos puros, que no encuentran satisfacción en hacer daño a los demás. Vivimos en un mundo donde respetamos a la mala persona por puro miedo, y de alguna forma extraña, parece que hasta es feliz. En un mundo que valora más a un jugador de fútbol que a un barrendero. Que tiene políticos que recortan en sanidad y educación, pero no sus sueldos. Donde personas que se dejan la piel estudiando una carrera están en paro, y otras ganan miles de euros por contar su vida sentimental. Vivimos en el mundo al revés, donde las leyes morales presumen de ser las que todo el mundo debe cumplir, pero que pocos cumplen. Hagan el favor de no sentir pena por aquella persona noble, y sí admiración. Sientan pena por aquél sin sentimientos, sin remordimientos. No puedo evitar ser una ilusa y pensar que de alguna forma u otra, la bondad será recompensada, pero día sí y día también, este mundo en el que vivimos no para de poner obstáculos en la vida de los soñadores.
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