Y pensar que todo sería diferente... Te das cuenta de que no puedes controlar nada, y cuando menos te lo esperas, todo puede dar un giro que haga que la situación se te vaya de las manos. Los sentimientos y la mente entran en un profundo debate, pidiendo protagonismo a gritos, y no nos queda otra que mezclarlos y establecer un equilibrio potencialmente peligroso para ahorrar el sufrimiento de un ser querido. Y es que a la vida le gusta jugar con sus títeres. A veces le apetece un drama, otras veces simplemente quiere reírse. Quién nos dice que no podemos estar equivocados, y que tenía que pasar así. Que nos ponen un plato delante para que cuando nos pongan el plato fuerte sepamos valorarlo, y que sólo así, merezca un poco la pena el sacrificio.

Ainns que me ha gustado la entrada=)!
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